La situación económica es cada vez más preocupante y para sobrellevarla hay ideas para todos los gustos. Participar en concursos, como «Pasapalabra» y «La ruleta de la suerte», se puede convertir en una buena opción para aliviar problemas económicos
La pregunta del millón es si, ante la crisis, las peticiones para concursar han aumentado. «Pasapalabra», que produce BocaBoca para Telecinco, con una cuota de pantalla media del 21,3 por ciento y 2.630.000 espectadores, junto a «La ruleta de la suerte», producido por Martingala para Antena 3, un «share» medio del 24,8% y 1.259.000 telespectadores, son líderes indiscutibles en su flanja horaria, el primero a las 20.15 y el segundo a las 12.30 horas. Rafael Guardiola, director de «Pasapalabra», y Enric Lloveras, productor ejecutivo de «La ruleta de la suerte», nos sacan de dudas.
Preguntados por el aumento o no de las peticiones para concursar, Guardiola explica que «las llamadas para participar han ido creciendo desde el momento que empezamos y siempre proporcionalmente a la audiencia. Pero sí es cierto que ahora hay más gente de los que se presentan al cásting, que antes trabajaban y han perdido su empleo en los últimos meses». Por la contra, Lloveras aclara que «la gente un poco más apurada intenta buscarse la vida y tener ingresos suplementarios. Eso se nota en que, desde hace seis u ocho meses, las peticiones han subido entre un 15 y 20 por ciento».
Perfil de los concursantes
En «Pasapalabra», «el perfil -añade Guardiola- no ha cambiado porque las exigencias requeridas son las mismas. Si por el contrario, nos referimos a la gente que se presenta al cásting hay más personas que están en paro». Lloveras explica que «la gente que acude es de clase media-baja, con un nivel de cultura correcto pero sin salirse. Por el concurso ha pasado bastante gente humilde para quien ganar 3, 4 o 5.000 euros les saca de un apuro. Es un sobresueldo bastante excepcional que a veces multiplica por tres o cuatro el suyo. Desde ese punto de vista, se ha agudizado el número de candidaturas de ese perfil».
Las edades varían según el concurso. En «Pasapalabra», alrededor del 60 por ciento está entre 35 y 50 años, el 25 en una edad inferior y el resto son personas mayores. En «La ruleta de la suerte» se da un amplio abanico de edades comprendido entre 18 y 50-55 años, con un grupo importante de entre 20 y 40, «porque -mantiene Lloveras- es un concurso con un perfil muy dinámico, rápido y esto retrae a la gente mayor».
Ayuda para pasar la crisis
Todos son conscientes de la crisis, pero la cuestión es si los que se presentan reconocen que es una ayuda a sus problemas económicos. En «Pasapalabra», su director nos ilustra: «Por supuesto: hay muchos concursantes que han reconocido que si consiguen el bote podrán solucionar problemas económicos importantes».
El productor ejecutivo de «La ruleta de la suerte» explica que «normalmente al ganador le hacen una pregunta tópica que tiene un punto de morbo: ¿para qué vas a utilizar el premio? A menudo responden que para pagar deudas, amortizar parte de la hipoteca o, en algunos casos, darse un capricho que el sueldo no se lo permite, como hacer un viaje o comprar algo para la casa».
En los tiempos que corren podría existir la posibilidad de revisar las cuantías de los premios a la baja, por ahorrar, o al alza, para animar a las personas. Pero en el caso de «Pasapalabra» no tienen intención de hacerlo. Y en «La ruleta» tampoco «porque, como el concurso tiene una salud maravillosa, Antena 3 no ve ningún motivo para subir los premios, porque al final el programa se mide por la cuota de pantalla».
Anécdotas y curiosidades
Rafael Guardiola resalta «la alegría que invade el plató cuando se entrega el bote. Parece que el dinero se va a repartir entre los presentes. Pero si se trata de hablar de algún caso curioso, y que tenga relación con la crisis y los problemas económicos, un concursante, que logró llevarse un bote de 312.000 euros, nos contó que, estando en su casa la familia reunida para comentar una reforma de la vivienda, él preguntó que de dónde iban a sacar el dinero (él y su mujer estaban en paro). Entonces su hija dijo: «del bote de Pasapalabra que va a ganar papá». Dicho y hecho, vino, jugó y ganó. Terminó el programa llorando y diciéndo a su hija, a cámara, que lo había conseguido».
Enric Lloveras cuenta que «muy a menudo hay gente que intenta saltarse los mecanismos de selección: la gente llama a un teléfono o lo hace a través de la web. Luego empezamos a llamar por orden de selección. Entonces nos llegan, por vía de amigos, conocidos, gente de la cadena, recomendaciones de gente para que participen pero sistemáticamente, porque está en las normas, y aquí el control es muy riguroso, les obligamos a que pasen todos por la web. Hay anécdotas de la típica persona que venía convencida de que se tenía que llevar el coche y al final, por una de esas carambolas, va saltando obstáculos y ese día, que no estaba previsto porque intentamos dosificar la dificultad de las ruletas finales, sino sería complicado porque estaríamos dando coches constantemente, acabó llevándoselo».
«Ahora -acaba Lloveras- hay una presión espectacular de las ONG para hacer la ruleta con fines benéficos participando rostros famosos. El programa antes era menos apetecible y ahora todo el mundo querría tener un agujerito».
En la mayoría de los casos, los premios sirven para cubrir huecos que los sueldos normales no alcanzan
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